Situado en la parte más occidental de la provincia de Gerona, es una comarca montañosa y de difícil relieve la cual, según los arqueólogos, estaba ya habitada hace 150.000 años.
Todos los rincones del Ripollès, muestran la riqueza de la arquitectura románica de la zona. Los monasterios, castillos y las más de sesenta iglesias adornan la belleza natural de esta comarca.
El Monasterio de Santa María de Ripoll, con su portal del S.XII, definido por Jacinto Verdaguer como “La Biblia impresa en el corazón de Cataluña”, es la obra escultórica románica más importante del país.
El clima y el entorno proporcionan las condiciones ideales para la producción y elaboración de productos de gran calidad.
De la huerta: tomates, pimientos, calabacines, coles, coliflores, cebollas, berenjenas, sin olvidar las famosas patatas del Valle de Camprodón.
La caza: perdices, codornices, becadas, jabalíes
Del bosque la gran variedad de setas: níscalos, rebozuelos, trompetas de la muerte y las frutas como las fresitas de bosque, las moras o los madroños.
Las carnes de crianza autóctona, ternera, cordero del Ripollés, pollo, conejo y pato. Los embutidos de cerdo: butifarras blancas, negras, de huevo y de hígado. Longanizas, jamones y panceta.
Productos lácteos como el queso de oveja y de cabra, el “mató”, los yogures sin olvidar las galletas y dulces, por ejemplo las famosas galletas de Camprodón.
Durante todo el año tienen lugar mercados y ferias como la Fiesta de la Lana de Ripoll, la Fiesta de San Antonio en Ribes de Freser que culmina con una romería a la ermita para disfrutar de un arroz popular en plena naturaleza, o el Concurso Internacional de Perros Pastores (gos d’atura), tradición muy extendida en el Pirineo, que tuvo su origen en el Valle de Ribes hace más de 50 años, y que se celebra el primer domingo de septiembre en Ribes de Freser.
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